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Historia de la Artillería.

Artillería de Hierro.

 

Por el Coronel Don Antonio de Sousa y Francisco

 

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Contenido de esta página:

 

Capítulo III. Artillería de Hierro Forjado. Siglos XIV y XV

  • Piezas Gruesas de Tiro Tenso.

  • Piezas Menudas de Tiro Tenso.

  • Piezas Gruesas de Tiro Curvo.

  • Empleo y Progresos conseguidos.


 

Capítulo III 

Artillería de Hierro Forjado. Siglos XIV y XV

Piezas Gruesas de Tiro Tenso.

Las bombardas ó lombardas (Figs 1 y 2) son las piezas más antiguas que se conocen. Su principal característica es que estaban formadas por dos partes separadas: la caña ó tomba, parte anterior (que es la que recorría el proyectil) y la recámara, servidor ó mascle, parte posterior (que contenía la carga de pólvora). Ambas partes tenían en su exterior varias argollas por las que se pasaban unas cuerdas para unirlas y luego se ataban al montaje, con lo que quedaba la bombarda en situación de disparo. Las construían los herreros, de hierro forjado, de forma similar a la fabricación de los toneles, formadas por una serie de barras alargadas ó duelas, unidas fuertemente, en caliente, por aros ó cércoles exteriores. Cada bombarda iba dotada de dos o más recámaras que permitían efectuar unos ocho disparos al día como máximo, pues las operaciones de carga y puntería eran muy lentas. Para efectuar el disparo se utilizaba un hierro candente, llamado brancha, que inflamaba la pólvora de la carga a través de un orifico, practicado en la recámara, denominado oído ó fogón. La puntería era elemental, a ojo, y después por dos resaltes, llamados joyas, situados en los anillos anterior y posterior de la caña. Estas piezas eran de tiro tenso o rasante y parece ser que, en principio, se emplearon para la defensa de las plazas y después en el ataque para demoler los muros de las fortalezas. El peso de las grandes bombardas podía llegar hasta 6 toneladas. El de los proyectiles era muy diverso, desde 5 a 150 Kg. cuando se trataba de bolaños (de piedra), y si las pelotas eran de hierro podían llegar a 250 Kg. Su alcance máximo era de unos 1.300 m., y a final del siglo XV de unos 2.000 m, pero el eficaz de 100 á 200 m, que era la distancia a la que se empleaban normalmente. Su calibre era de 20 a 30 cm y la longitud no sobrepasaba los 12 calibres. Sus calibres se hicieron cada vez mayores para aumentar el efecto de destrucción, así se llegó a bombardas monstruosas, como la utilizada en el sitio de Antequera (año 1410) por el Infante D. Fernando, que, según se cuenta, eran necesarios 20 pares de bueyes para el arrastre del carromato y necesitaba unos 200 hombres para su servicio. Estas dimensiones dificultaban el municionamiento y transporte y así en la segunda mitad del siglo XV aparecen unas piezas del mismo género, pero de menor calibre, más ligeras y manejables, llamadas pasavolante y bombardeta.

 

 

 

Piezas Menudas de Tiro Tenso.

Surgen a principios del siglo XV, ante la necesidad de proporcionar movilidad a la Artillería, para que pueda acompañar a los ejércitos. Entre ellas citaremos en primer lugar el falconete (Fig. 3), que es totalmente diferente de la bombarda. La caña termina en un marco rectangular para el alojamiento de la recámara, llamada de alcuza (por su similitud con este recipiente). El marco se prolonga por su parte posterior en una rabera para facilitar la puntería y lleva unas muescas laterales por las que pasa una cuña de hierro para sujetar la recámara por detrás. La caña lleva dos muñones a los que se sujeta una horquilla con una espiga para sujetar el falconete en su montaje de banco ó en la borda de un buque. Otras piezas menudas son la cerbatana, ribadoquín (Fig. 4), medio ribadoquín, esmeril y mosquete, que se consideran como los antecedentes de las armas portátiles. Son variantes de las bombardas, pero su calibre es más pequeño y en cambio tienen gran longitud de caña. Dentro de este grupo están también los órganos (Fig.5), formados por varios tiros, de pequeño calibre, montados sobre un carretón. Los proyectiles eran pelotas esféricas de hierro forjado ó de piedra (bolaños). Las piezas menudas empleaban también unos dados de hierro emplomados denominados bodoques. Su alcance máximo variaba de 1.500 a 2.500 m., aunque se empleaban para distancias mucho menores.

 

 

 

Piezas Gruesas de Tiro Curvo.

A mitad del siglo XV aparecen otras piezas de caña o tubo muy corto y de tiro curvo, para que el proyectil cayese en el interior de las fortalezas: La bombarda trabuquera y, poco tiempo después, de ella se derivó el mortero, pedrero ó trabuco (Fig. 6), llevando ambas el tubo y recámara unidos formando una sola pieza. El mortero tomó su nombre del artefacto doméstico para triturar. Es una pieza de calibre grande (de 30 a 50 cmts.), muy corta (de 1 a 3 calibres), y enteriza, pues la caña y recámara van unidas a rosca en una sola pieza. La recámara es de calibre mucho más pequeño que la caña. Los pedreros llevan argollas para su manejo y sujeción al zoquete y dos muñones. Los proyectiles de estas piezas eran bolaños de piedra (como las grandes bombardas), de hasta 150 Kg. de peso y cestos de guijarros, de donde se deriva el nombre de pedreros. Se empleaban para ofender en el interior de las fortalezas y su alcance eficaz era de unos 2,000 m. En el sitio de Ronda (1484) por el Rey Católico, aparecen las balas de fuego (huecas, con carga incendiaria interior) que pueden considerarse precursoras de la bomba, proyectil característico del mortero desde mediado el siglo XVI.

En nuestros días se sienten las mismas necesidades que entonces, y la Artillería convencional emplea una pieza de tiro tenso, el cañón, y otra de tiro curvo, el obús y en Infantería se emplea el mortero, de tiro curvo.

 

Empleo y Progresos conseguidos.

La artillería de estos primeros tiempos sirvió para la guerra de los sitios. Seguramente se utilizó primero en la defensa de las plazas y después en el asedio de las fortalezas. Para estos cometidos servía tanto mejor cuanto mayor fuese el calibre. El alcance importaba poco, porque siempre había que tirar de cerca para conseguir mayores efectos. A fines del siglo XV, el progreso de la Artillería era considerable. Desaparecida la fiebre de las piezas grandes, se aspira por el contrario a poseer muchas piezas y muy ligeras. Los montajes también se aligeran, construyéndose algunos con ruedas, antecedentes de la Artillería de Campaña. Los Reyes Católicos empiezan su campaña contra el reino de Granada asombrando al mundo con sus numerosos trenes de batir y bien puede decirse que aparte del valor de los guerreros, fueron estos trenes de artillería el principal instrumento para su conquista. En este tiempo aparece también la figura del artillero que no solamente construye sus piezas, sino que tira también con ellas, necesitando para cumplir a conciencia su cometido, el conocimiento de las disciplinas más diversas.

 


Aquí finaliza esta guía. 

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