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Historia de la Artillería.

Artillería Rayada de Acero

 

Por el Coronel Don Antonio de Sousa y Francisco

 

u Ir a Portada Historia de la Artillería

 

Contenido de esta página:

 

Capitulo VI. Cuarta Época: Artillería Rayada; mitad del siglo XIX a principios del XX

  • Artillería Rayada de Avancarga. 

  • Sistemas de Conducción.

  • Primeros Ensayos. 

  • Primeras Piezas Rayadas. 

  • Artillería Rayada de Retrocarga (a partir de 1867).

  • Los Cierres: de Cuña y de Tornillo.

  • Primeras piezas de Retrocarga.

  • Los Proyectiles: Granada, Sharapnel, Bote de Metralla, Perforante, Rompedor.

  • Los Montajes 

  • Innovaciones. El Órgano Elástico. 

  • Los Materiales desde 1901 a 1939

 


     

    Capítulo VI 

Cuarta Época: Artillería Rayada; mitad del siglo XIX a principios del XX

 

Artillería Rayada de Avancarga. 

(1845-1867). A partir de la segunda mitad del siglo XIX, la introducción del rayado del ánima y las mejoras tecnológicas, traen consigo numerosas innovaciones que provocarían una auténtica revolución, no solo en la estructura de las bocas de fuego, montajes y proyectiles, sino en su empleo táctico en el combate.

Desde el siglo XVII se habían hecho algunas tentativas para sustituir los proyectiles esféricos por los oblongos ó alargados, pero su aceptación definitiva es simultánea con el rayado del ánima. En 1845 el oficial de Artillería del ejército piamontés Giovanni Cavalli propuso el empleo de proyectiles alargados dispuestos para tomar un movimiento de rotación alrededor de su eje por medio de dos salientes, ó tetones, que entraban en otras tantas estrías o rayas trazadas en hélice en el ánima de la pieza, idea que aplicó a un cañón de hierro de grueso calibre, al que rayó inicialmente con dos estrías.

 

Sistemas de Conducción

La forma del rayado depende del sistema que tenga el proyectil para ser conducido por las rayas. Primero fué el proyectil de "tetones" (Fig.1), luego de "envuelta de plomo" (Fig.2), después los de "aros de cobre" (Fig.3) y "bandas" (Fig.4). El número y forma de las rayas del ánima sufrieron diversas modificaciones, a medida que se hacían nuevos estudios y experiencias. Para campaña se adoptaron en principio seis rayas trapezoidales (Fig.1).

 

Un sistema ciertamente curioso, fué el inglés Withworth, en el que la sección transversal del proyectil era un hexágono regular (Fig.5). Los carlistas adquirieron unas 70 piezas de campaña y montaña, que dieron excelente resultado. Debido a la forma del proyectil empezó a llamársele pepino, y pepinazo a sus efectos, expresión que ha llegado hasta nuestros días aplicándose para cualquier tipo de proyectil de artillería.

 

Primeros Ensayos 

En 1858, en España se tiene certeza sobre la introducción del rayado en Italia y Bélgica, y que en Francia se trabajaba de modo activo, así como la adopción en Inglaterra del cañón rayado de Armstrong, y se dispuso que en las Fábricas de Artillería de Trubia y de Sevilla se procediese al ensayo del rayado, bajo la dirección de los Generales Elorza y Domínguez, respectivamente. En Trubia se rayaron cañones de hierro y en Sevilla de bronce. Desde 1856 ya se fundían sin asas y en 1859 se ordena que los calibres de todas las piezas se expresen en cm, abandonando las libras de peso de la bala para los cañones y las pulgadas para obuses y morteros.

 

Primeras Piezas Rayadas. 

Las primeras piezas rayadas de que se dispuso, fueron de a 4 libras (8 cm al rayarla) de batalla (Fig.6) a la que siguieron el cañón corto de montaña del mismo calibre (Fig 7) y el de 12 cm de posición, de bronce y de avancarga, fabricadas en Sevilla, y constituyeron la primera artillería rayada que actuó en combate, en la Campaña de Marruecos (1859-1860).

 

 

Debido a la escasez de recursos económicos asignados al Ejército, que no permitía la adquisición de cañones de acero suficientes y la escasa capacidad tecnológica, que solo evolucionaría gracias a los esfuerzos del Cuerpo de Artillería y de sus Fábricas, se reforman las piezas en uso, de bronce y hierro, rayándolas, debido a la facilidad con que podía efectuarse esta transformación. Por la Ordenanza emitida en 1866 se agrupan las piezas en dos categorías: las de fabricación corriente (cañones de bronce lisos y rayados para Artillería de Plaza, rayados para Sitio, Campaña y Montaña, de hierro lisos para Costa) preferibles para las dotaciones de las unidades, y las piezas que, siendo an utilizables se suspendía su fabricación. Todos ellos de avancarga.

 

Artillería Rayada de Retrocarga (a partir de 1867).

Como consecuencia del rayado, hacia 1860 comenzaron a aparecer en los ejércitos europeos piezas de retrocarga de diferentes tipos, fundadas en el cierre de cuña ó en el de tornillo. Desde muy antiguo se habían experimentado piezas de retrocarga que no pudieron prosperar. El piamontés Cavalli, por ejemplo, propuso un cierre de cuña, y hubo muchos inventos más. El más antiguo cierre que se utilizó fué el del sueco Wahrendorff que ideó un cierre de émbolo y cerrojo transversal hacia 1840, sistema que se adoptó en Prusia, Austria, Francia y Bélgica para las piezas de sitio y plaza.

 

Los Cierres. 

El cierre es un aparato que permite cargar la pieza por la culata y para ello debe cumplir una doble función: resistir la presión de los gases producidos en la combustión de la pólvora y obturar la parte posterior de la recámara para evitar el escape de dichos gases.

Los aparatos de cierre que se generalizaron fueron:

Los Cierres de Tornillo.

Están constituidos por un bloque cilíndrico o troncocónico de acero, con varios sectores lisos y otros roscados, que entra a rosca en el alojamiento de la culata. El de tornillo cilíndrico partido lo adoptó la casa francesa Schneider y de él se derivaron los españoles Plasencia (Fig.8), Díaz Ordóñez, Onofre Mata, Verdes Montenegro y Alvarez de Sotomayor. Otros tipos los emplearon las casas inglesas Armstrong, Vickers y Maxim-Nordenfeld, que después adaptaron los artilleros españoles Munáiz y Arguelles para sus piezas de costa.

 

Los Cierres de Cuña.

Están formados por por un bloque prismático ó cilindro-prismático de acero en forma de cuña, que se introduce en una mortaja practicada en la culata de la pieza. El cierre de cuña cilindro-prismática (Fig 9) fué el que adoptó la inigualable casa Krupp de Essen (Alemania).

 

Primeras piezas de Retrocarga.

 El primer cañón de retrocarga que tuvo nuestra Artillería fué el Krupp de 8 cms largo, de acero fundido, con doce rayas, montado en cureña de madera de gualderas corridas (Fig 10). Tenía un alcance máximo de 3,450 mts. Se compraron en Alemania a finales de 1867 y en septiembre de 1868 los empleó por primera vez el General Pavía, marqués de Novaliches, que llevaba 28 de ellos de dotación en el 4 Regimiento Montado, frente a las tropas del General Serrano, duque de la Torre, en la batalla de Alcolea.

 

El General Elorza, que tanta parte tuvo en la transformación de nuestro material, propuso la fabricación de un cañón de bronce de 8 cmts de retrocarga, igual a los de Krupp pero más corto, que se realizó en Sevilla y resultó similar a los de acero y fué reglamentario en diciembre de 1869. El primero que se construyó se expone en la Sala de Artillería del Museo del Ejército de Madrid.

El Comandante Plasencia, durante la 3ra Guerra Civil Carlista (1872-1876), desarrolló un cañón de acero de 8 cm para montaña (Fig.11), de retrocarga, con cierre de tornillo partido, con el que se logró superar a la artillería carlista, que hasta entonces dominaba gracias a los cañones ingleses Withworth.

 

El rayado de los cañones de bronce sufría un desgaste considerable, por lo que, en 1874, se comienzan a fabricar tubos de bronce comprimido ó bronce-acero, de mucha mayor dureza, inventado por el Coronel austriaco Uchatius. Por la misma razón, en las piezas de hierro fundido, de costa, de grandes calibres, se empleó el sistema de "zunchado" ó "sunchado", que consistía en colocar alrededor del tubo varios manguitos de acero que aumentaban notablemente su resistencia.

Al fin de la Guerra Civil Carlista se inician dos décadas marcadas por un gran desarrollo de la industria artillera en España y gracias a los esfuerzos de ilustres Jefes y Oficiales del Cuerpo, ya citados, se consigue dotar a las unidades de excelentes materiales de fabricación nacional.

Así Alvarez de Sotomayor, propuso, en 1880, un sistema completo de piezas de campaña, del que se fabricó en serie el cañón de 8 cm, que dio magníficos resultados y con el que se dotó a las baterías a caballo y regimientos montados.

Para la artillería de sitio también se fabricaron piezas rayadas de bronce comprimido, proyectadas por Plasencia, Verdes-Montenegro y Onofre Mata, que se declararon reglamentarias en 1891.

 

Los Proyectiles.

Aunque en su forma exterior los proyectiles pueden ser iguales, en su interior, podían adoptar las siguientes disposiciones:

Granada Ordinaria 

Y sus variedades de segmentos, de doble pared, de segmentos estrellados y la incendiaria. Los segmentos eran unos discos de hierro, divididos por surcos radiales que producían mayor número de cascos que la granada ordinaria, la de mayores efectos era la de segmentos estrellados (Fig.12), proyectada en 1875 por el austriaco Coronel Uchatius, la cual imitó Krupp y también se adoptó en España.

El Shrapnel (Fig.13) 

Ó granada de metralla, empleado por primera vez por la artillería inglesa en la Guerra de la Independencia española (1808), que esparcía balines de plomo endurecido al producirse la explosión de su carga interna, comenzó a usarse en Europa hacia 1860 y su antecesor el

Bote de Metralla (Fig.14) 

Que lanzaba sus balines al romperse, sin llevar carga explosiva.

 

La Granada Perforante (Fig.15), 

Surgió al aparecer los primeros buques acorazados a partir de 1859, las primeras fueron cilíndricas de cabeza plana (A), pero pronto se substituyeron por la bala-granada de cabeza ojival endurecida con una pequeña cavidad para la pólvora (B).

 

La Granada-Torpedo, Granada Rompedora o actualmente Proyectil Rompedor, de gran efecto por utilizar alto explosivo en su carga interna.

 

Los Montajes 

También en los MONTAJES se acusan grandes progresos, la cureña inglesa de madera (Figs 6 y 7) fué reformada sucesivas veces y ya los primeros cañones Krupp introducen la cureña de doble mástil de dos gualderas corridas (Fig 10) y a continuación, con objeto de aumentar su resistencia, se empiezan a emplear cureñas de chapa de hierro o de acero, adoptada en España para costa en 1868 y para campaña en 1874. Estas últimas eran también de dos gualderas corridas (Fig 11), con mecanismo de puntería de tornillo. También se adoptan para los cañones de sitio (de 15 cm) con muñoneras altas y para los morteros se emplea el afuste con gualderas en forma triangular (Fig 16) y sistema de puntería de arco dentado y piñón.

 

Innovaciones. El Órgano Elástico. 

Uno de los problemas que quedaban por resolver era absorber la fuerza del retroceso en el disparo. En los montajes rígidos se disminuía algo el retroceso por varios procedimientos, cuñas o zapatas, rastras o mediante el enrayado atando los radios de las ruedas a las gualderas de la cureña; haciendo retroceder la pieza por planos inclinados, etc.

Con la introducción del órgano elástico, compuesto de FRENO y RECUPERADOR, aparecen los montajes llamados de deformación que sustituyen a los montajes rígidos utilizados hasta entonces.

El freno de retroceso es un elemento que absorbe la fuerza del retroceso y el recuperador proporciona la fuerza necesaria para regresar el tubo a su posición de batería y poder efectuar un nuevo disparo sin mover la pieza para restablecer la puntería. Ambos van colocados entre la masa reculante (boca de fuego) y la masa fija (cureña). Los más empleados fueron el freno hidráulico y recuperador hidro-neumático ó también de muelles.

Esta innovación y la introducción de la vaina metálica para la carga de proyección, las mejoras en el trazado de piezas y proyectiles, el perfeccionamiento de los aparatos de puntería, las nuevas pólvoras progresivas sin humo y los explosivos rompedores, dieron lugar a la denominación de materiales de tiro acelerado y después de tiro rápido que emplean el goniómetro de pieza para la puntería. Por la velocidad del fuego éste podía ser lento (3 disparos/minuto y batería), vivo ó rápido (6 d/m y batería) y a todo tirar ó a discreción (3 d/m y pieza)

Los alcances logrados a finales del siglo XIX fueron ya considerables. Para cañones de montaña eran de 3 Km, para campaña 6, sitio y plaza 9.5 y costa hasta 12 Km. Para obuses de campaña, sitio y plaza de 6.5 Km y de costa 8.5. Los morteros de campaña llegaban a 4 y los de sitio y plaza a 6 Km.

 

Los Materiales desde 1901 a 1939

Con el objeto de renovar el parque artillero y ponerlo a la altura de los ejércitos europeos, en 1901 se adquirieron piezas de campaña de 7,5 cm de tiro acelerado, que comprendían cañones de la casa Krupp alemana, y los franceses sistema Darmancier pesado (de Vickers-Saint-Chamond, Fig.17) y Schneider. Todos ellos de características similares, con un alcance eficaz de 5,000 mts.

 

A pesar de la importante mejora, la puesta en servicio de los materiales de tiro acelerado no había sido totalmente satisfactoria, por lo que se optó por la adquisición de piezas de tiro rápido con órgano elástico y goniómetro de pieza para la puntería, recayendo la elección sobre el cañón Schneider de 7,5 cm, con freno y recuperador, montaje de deformación y escudos para la protección de los sirvientes, que se declaró reglamentario en 1906, adquiriéndose también con sus armones, carro-observatorio y patente de fabricación. Al año siguiente se compró también a la misma casa el cañón de 7 cm de montaña (Fig. 18) y a continuación comenzaron a fabricarse en la Fábrica de Sevilla.

 

 

A partir de 1917 se intentó proporcionar a la artillería de mayor potencia de fuego con materiales más modernos y de mayor calibre y así se le dotó del obús Vickers para campaña de 10,5 cm, y los Schneider, obs de 15,5 cm y el de 10,5 cm de montaña. Todos estos materiales estuvieron en servicio hasta después de la Guerra Civil Española de 1936-1939.